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dimarts, 2 de febrer de 2016



New planet on the “Blog”

Varios clientes nos han comentado, emocionados, el descubrimiento de un nuevo planeta en el Sistema Solar. Como suele ocurrir, la fuente de tan tergiversada información han sido los medios de comunicación generalistas que, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, suelen encargar estas informaciones de agencia a los becarios de turno. Y una noticia interesante se convierte en una verdad a medias.

 

Hace muchos años que, periódicamente, se habla del noveno planeta (el décimo, o Planeta X, antes de la degradación de Plutón) como descubrimiento inminente. Y siempre se ha descartado al poco. La novedad de este año es que la información procede de uno de los más reputados especialistas del Sistema Solar (y afamado cazador de planetoides), Mike Brown de Caltech. Mike siempre ha sido partidario de no dar crédito a los estudios sobre un planeta extra en nuestro vecindario, pero esta vez la sorpresa ha sido que él mismo, junto a su colega Konstantin Batygin, es quien ha levantado la liebre. En las conclusiones del estudio que han llevado a cabo, se deduce que debería existir un gran planeta “extra” en el Sistema Solar, cuya presencia explicaría las alteraciones gravitacionales que se observan en las órbitas del puñado de cuerpos menores que orbitan al Sol más allá del recorrido de Neptuno.

Efectivamente, el movimiento de estos cuerpos ha resultado un rompecabezas para todos sus estudiosos, pues tienden a amontonarse en su plano orbital, que encima es distinto al de los planetas interiores. La probabilidad de que la casualidad sea la responsable de este comportamiento es apenas de 1 entre 14.000 de manera que, parafraseando al gran Sherlock Holmes, la respuesta ha de ser la que no es imposible, por improbable que parezca.

El equipo de Brown y Batygin ha creado un modelo por ordenador con todos estos pequeños cuerpos helados implicados, e introduciendo la presencia de un gran planeta exterior consiguieron simular las aberraciones orbitales sin problemas. Este ensayo es la primera prueba real de la posibilidad de encontrar un nuevo planeta ahí fuera.

¿Y por qué no se le ha visto nunca? Pues porque estaría lejos, MUY lejos. Se piensa que recorrería una órbita muy elíptica que le llevaría a distancias desde el Sol de entre 30.000 hasta 160.000 millones de kilómetros (entre 215 y 1075 UAs). Comparemos con las “modestas” 30 UAs o las 40 UAs que separan al Sol de Neptuno y de Plutón, respectivamente. Para explicar el agrupamiento de los cuerpos menores en el Sistema Solar exterior, el nuevo planeta debería ser un gigante helado, de la talla de un Neptuno pequeño (con la masa de unas 10 Tierras), con un periodo orbital de 10.000 a 20.000 años.

¿Y por qué tan lejano? La hipótesis de trabajo es que “el noveno” se habría formado con sus colegas del Sistema Solar, pero que una desafortunada aproximación orbital hacia alguno de los gigantes gaseosos (particularmente al hiperdesarrollado Júpiter) lo habría expulsado hacia el Sistema Solar exterior.

Ahora queda la parte más ardua de la tarea: cazar huidizo gigante. Dada la distancia, la imagen del noveno planeta (conocido provisionalmente como Planeta 9, aunque a mi me gusta Nono, que es más cool y no deja de ser un sinónimo) resultaría demasiado difuminada para cualquier telescopio, con la excepción de los más gigantescos, como el Subaru o los Keck de Mauna Kea. El punto de partida para su identificación es el lado opuesto del Sistema Solar al que reúne la agrupación de cuerpos externos menores, pero su situación concreta es, obviamente, desconocida. 

De manera que, la noticia en sí (el descubrimiento de un planeta nuevo en el Sistema Solar) se espera que llegue en un plazo de 5 a 7 años vista.

¡Paciencia becarios!


Xavier Górriz
Còsmik