BENVINGUTS!

En aquesta nova iniciativa de Còsmik, mantindrem un fil de comunicació continuada amb els nostres clients.

El blog s'actualitzarà com a mínim d'un cop per setmana, i si hi ha alguna efemèride important, amb més freqüència.
Usarem tant el català com el castellà en les nostres entrades.

Suggeriments, comentaris, dubtes a: lastronomadeguardia@gmail.com
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dimarts, 5 d’abril del 2016



Presunto implicado

Aún no se le ha identificado y ya le quieren convertir en el malo de la película. El repentinamente imprescindible Planeta 9 (o Planeta X para los nostálgicos) empieza a sufrir los avatares de la popularidad: hazte famoso entre los humanos y te empezarán a llover palos por doquier.

Visión artística del Planeta 9 como un gigante helado eclipsando la zona central de la Vía Láctea, con un diminuto Sol en la distancia. Como referencia, la órbita de Neptuno se ha dibujado como una pequeña elipse alrededor del Sol. Imagen de Tom Ruen con una imagen de fondo de la Vía Láctea de la ESO.
Aún sin dejar de ser una mera conjetura, al pobre 9 le quieren colgar el sanbenito de serial killer. Y ya puestos a vilipendiar, no nos quedemos en poco: ¿por qué no una extinción en masa? La de los dinosaurios ya tiene autor, pero ¿quién guió su mano?... ¡pongámosle una X! (ahí, lectores, pillando el doble sentido)

Efectivamente, al mundo gigante propuesto para explicar el movimiento agrupado de un puñado de lejanos objetos del Cinturón de Kuiper se le pretende adjudicar una personalidad agresiva: las periódicas extinciones masivas que se registran en los anales fósiles terrestres podrían estar vinculadas con las visitas de este presunto primo lejano.

Al menos es lo que conjetura el profesor emérito de astrofísica de la universidad de Arkansas Daniel Whitmire. Ya en 1985, el profesor Whitmire publicó un artículo en Nature con su colega John Matese en el que especulaban con la relación entre el 10º planeta (por aquel entonces a Plutón se le consideraba el noveno planeta del Sistema Solar, de ahí la X de “décimo planeta” y el anterior juego de palabras) y las extinciones masivas en la Tierra. Proponían que las perturbaciones gravitacionales ocasionadas por el paso del ignoto gigante provocarían una ducha de cometas procedentes del Cinturón de Kuiper hacia la órbita terrestre, con aciagas consecuencias para los confiados habitantes de nuestro pequeño mundo. Ello ocurriría cada 28 millones de años, provocando periódicamente las catastróficas extinciones identificadas en los estratos terrestres desde hace 500 millones de años.

La actual atención procurada al presunto nuevo inquilino del Sistema Solar ha servido para recuperar la vieja teoría. En ella proponían que X (o 9 como le llamamos ahora) tendría una lejana órbita inclinada y en lenta rotación, lo que provocaría cambios en su perihelio (punto más cercano al Sol).  No es nada extraño: es un fenómeno que llamamos precesión y parece que es inherente a los planetas, en un grado más o menos acentuado. Sin embargo, si la órbita del planeta afectase al Cinturón de Kuiper, cada paso del gigante afectaría gravemente a puntos diferentes del Cinturón, desplazando cuerpos helados del mismo y haciéndolos caer hacia el interior del Sistema Solar. Los cometas errantes no solo caerían sobre los desafortunados planetas rocosos, sino que los que resultasen vaporizados por el Sol en gran cantidad reducirían el aporte de energía a la Tierra: la receta perfecta para un cíclico asesinato masivo.

Aunque el artículo de 1985 calculaba un Planeta X de talla 5 veces la terrestre orbitando 100 veces más lejos del Sol y los actuales estudios de Batygin y Brown de Caltech abogan por un Planeta 9 de 10 tallas terrestres situado a 1000 veces nuestra órbita, hasta que no le identifiquemos no tendremos pruebas de quién tiene razón.

Las lluvias de cometas y asteroides suelen reclamar el rol de villano en nuestros episodios de extinciones, y como mínimo tenemos bastantes evidencias de que un impacto de asteroide selló el destino de los dinosaurios hace 65 millones de años. Es una teoría plausible.

O sea, puede que estemos participando en una partida de billar cósmico. Y adivinad cual es nuestro papel en ella (una pista: ¡no somos el tipo que usa el taco!)

Salu2!

Xavier

dimarts, 2 de febrer del 2016



New planet on the “Blog”

Varios clientes nos han comentado, emocionados, el descubrimiento de un nuevo planeta en el Sistema Solar. Como suele ocurrir, la fuente de tan tergiversada información han sido los medios de comunicación generalistas que, sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, suelen encargar estas informaciones de agencia a los becarios de turno. Y una noticia interesante se convierte en una verdad a medias.

 

Hace muchos años que, periódicamente, se habla del noveno planeta (el décimo, o Planeta X, antes de la degradación de Plutón) como descubrimiento inminente. Y siempre se ha descartado al poco. La novedad de este año es que la información procede de uno de los más reputados especialistas del Sistema Solar (y afamado cazador de planetoides), Mike Brown de Caltech. Mike siempre ha sido partidario de no dar crédito a los estudios sobre un planeta extra en nuestro vecindario, pero esta vez la sorpresa ha sido que él mismo, junto a su colega Konstantin Batygin, es quien ha levantado la liebre. En las conclusiones del estudio que han llevado a cabo, se deduce que debería existir un gran planeta “extra” en el Sistema Solar, cuya presencia explicaría las alteraciones gravitacionales que se observan en las órbitas del puñado de cuerpos menores que orbitan al Sol más allá del recorrido de Neptuno.

Efectivamente, el movimiento de estos cuerpos ha resultado un rompecabezas para todos sus estudiosos, pues tienden a amontonarse en su plano orbital, que encima es distinto al de los planetas interiores. La probabilidad de que la casualidad sea la responsable de este comportamiento es apenas de 1 entre 14.000 de manera que, parafraseando al gran Sherlock Holmes, la respuesta ha de ser la que no es imposible, por improbable que parezca.

El equipo de Brown y Batygin ha creado un modelo por ordenador con todos estos pequeños cuerpos helados implicados, e introduciendo la presencia de un gran planeta exterior consiguieron simular las aberraciones orbitales sin problemas. Este ensayo es la primera prueba real de la posibilidad de encontrar un nuevo planeta ahí fuera.

¿Y por qué no se le ha visto nunca? Pues porque estaría lejos, MUY lejos. Se piensa que recorrería una órbita muy elíptica que le llevaría a distancias desde el Sol de entre 30.000 hasta 160.000 millones de kilómetros (entre 215 y 1075 UAs). Comparemos con las “modestas” 30 UAs o las 40 UAs que separan al Sol de Neptuno y de Plutón, respectivamente. Para explicar el agrupamiento de los cuerpos menores en el Sistema Solar exterior, el nuevo planeta debería ser un gigante helado, de la talla de un Neptuno pequeño (con la masa de unas 10 Tierras), con un periodo orbital de 10.000 a 20.000 años.

¿Y por qué tan lejano? La hipótesis de trabajo es que “el noveno” se habría formado con sus colegas del Sistema Solar, pero que una desafortunada aproximación orbital hacia alguno de los gigantes gaseosos (particularmente al hiperdesarrollado Júpiter) lo habría expulsado hacia el Sistema Solar exterior.

Ahora queda la parte más ardua de la tarea: cazar huidizo gigante. Dada la distancia, la imagen del noveno planeta (conocido provisionalmente como Planeta 9, aunque a mi me gusta Nono, que es más cool y no deja de ser un sinónimo) resultaría demasiado difuminada para cualquier telescopio, con la excepción de los más gigantescos, como el Subaru o los Keck de Mauna Kea. El punto de partida para su identificación es el lado opuesto del Sistema Solar al que reúne la agrupación de cuerpos externos menores, pero su situación concreta es, obviamente, desconocida. 

De manera que, la noticia en sí (el descubrimiento de un planeta nuevo en el Sistema Solar) se espera que llegue en un plazo de 5 a 7 años vista.

¡Paciencia becarios!


Xavier Górriz
Còsmik


diumenge, 8 de novembre del 2015

Foto-Conspiración



Los amigos de las conspiraciones (una especie ciertamente abundante en la intrincada maraña de la Red) están intentando cobrar una nueva pieza. Si bien la moda de dudar de la presencia humana en la Luna parece que empieza a decaer (la ignorancia es muy atrevida), los “cazadores” de conspiraciones no cejan fácilmente en su empeño, y su nuevo objetivo es una de las más exitosas misiones espaciales: los “rovers” marcianos.

Seguro que todos habréis visto alguna que otra de las selfies que se hacen a sí mismos los vehículos robotizados que la NASA tiene circulando pro las polvorientas llanuras marcianas. Estos “souvenirs” del Planeta Rojo no se hacen por egolatría espacial (aunque un punto de ello puede haber), sino que permiten a los técnicos de la misión revisar visualmente el estado de los dispositivos a bordo de los cochecitos marcianos.

Y estas fotos son el origen de la polémica (polémica de salón, pero polémica al fin y al cabo): en ninguna de ellas aparece el brazo del robot. Entonces, ¿quién hace la foto?

Descartando que el vehículo haya recabado la colaboración de algún lugareño, los desconfiados apuntan su dedo acusador hacia la NASA, y hablan de fotos de estudio, de falsas misiones, etc, etc.

Como suele suceder, la explicación es más sencilla que los rocambolescos argumentos conspirativos. Los buenos fotógrafos saben que podemos hacernos selfies sin que aparezca el brazo del protagonista (por no hablar de cuando se usa un palo de selfies), y los técnicos de la NASA no son unos novatos.

Sin embargo, si observáis la última auto-imagen del Curiosity, efectivamente aparece “aislado”, sin espacio para que un brazo salga del fotograma para sostener la cámara. Para los más avispados (que habrán buscado información sobre el brazo robotizado que se usa para mover la cámara Mars Hand Lens Imager (MAHLI)) la respuesta es fácil: el propio brazo no aparece en el robot => la imagen está editada.

Claro, en Marte las cosas no funcionan como en un fin de semana turístico en la Tierra, y lograr que el Curiosity se haga una selfie no es tarea baladí. La imagen no es única, sino que se ha compuesto a partir de un mosaico de fotografías que se han superpuesto cuidadosamente hasta construir la imagen completa del rover, eliminándose digitalmente las porciones del brazo sustentador de la cámara. ¡No solo las estrellas de Hollywood usan photoshop!

En esta segunda imagen puede verse un tubo blanco que no está en la foto general: es la base del brazo robotizado que aguanta la cámara.

Otra vez, la explicación más sencilla es que estamos en el espacio. Y si no nos crée… ¡encienda su GPS!

Còsmik -news

divendres, 2 d’octubre del 2015

¡Agua a la vistaaaaaa!

Es curioso cómo han cambiado las cosas en el campo de la exploración geográfica. En la época de las bamboleantes carabelas, el grito que se esperaba oír con ansiedad era "¡Tierra!", pero en la era de las naves espaciales robotizadas, lo que todos esperamos escuchar es "¡Agua!"

Y eso es lo que nos gritó la NASA el pasado lunes. Tras un exhaustivo análisis, las presunciones más optimistas se han visto confirmadas: hay agua fluyendo por la superficie marciana (bueno fluyendo: a ratos y en trayectos más breves que los vuelos del aeropuerto de Castelló).

El convencimiento ha llegado a través del larguísimo estudio de las RSL (Recurring Slope Linea, o Líneas Recurrentes en Pendientes) unas cambiantes marcas rayadas que se inician en las pendientes de algunas colinas y cráteres marcianos, pero no suelen extenderse hasta la base de los mismos. Lo que resulta aún más inusual es que estos trazados parecen cambiar con las estaciones, apareciendo y creciendo durante el periodo cálido y desapareciendo con el invierno.

Los estudios realizados, incluyendo unos recientes análisis químicos, permiten afirmar, con casi total seguridad, que estas líneas están causadas por el fluir de emanaciones de agua salada líquida, que se evapora durante su excursión por la hostil superficie de Marte. El origen de este agua salobre sigue sin aclararse completamente, pero solo parecen haber dos posibilidades reales: condensación a partir de la tenue atmósfera marciana o bien reservas subterráneas.

Y, naturalmente, la deducción lógica (emocionante e inquietante): si estos caudales salados no son excesivamente salados (valga la incongruencia), podrían sostener vida microbiana en Marte... ¡incluso en la actualidad!

La imagen que aportamos es un detalle de la del APOD del miércoles, de una colina en el interior del cráter Horowitz. Fue investigada con instrumentos a bordo de la nave robotizada Mars Reconnaissance Orbiter, que nos está enviando datos de primera calidad desde 2006. En ella se aprecian fácilmente las múltiples huellas oscuras grabadas por los efluvios acuáticos en la árida superficie marciana. Tenéis un enlace a la página clicando sobre la foto; allí encontraréis también unos cuantos links con mayor y más detallada información acuática.

http://apod.nasa.gov/apod/ap150930.html

En fin, que sin ánimo de hacer propaganda, podríamos aprovechar que el sosias griego de Marte es Ares y emular el clásico eslogan de una conocida agua mineral de nuestra infancia: “Sol-Ares, solo sabe a agua (salada)

Salu2!
Xavier



divendres, 18 d’abril del 2014

¿Las próximas vacaciones? En Kepler-186f

¿Cansado de destinos vacacionales aburridos?

¿Te engancha el turismo de aventura?

Pues prepárate, porque la NASA ha descubierto un nuevo sitio donde (quizá) puedas ir: un exoplaneta de talla terrestre ¡y situado en la zona habitable de su estrella!

Efectivamente, ayer día 17 la NASA anunció que, usando el telescopio espacial Kepler, los astrónomos del proyecto han descubierto, por primera vez, un planeta de tamaño terrestre orbitando a su estrella dentro de la zona habitable de la misma. De momento, al "recién nacido" le han puesto el nada poético nombre de Kepler-186f, y gira alrededor de una estrella enana roja de tipo M (como 7 de cada 10 estrellas que forman la Vía Láctea, aunque la mayor parte no son visibles a simpe vista) junto con, al menos, cuatro exoplanetas más, ya conocidos, pero que quedan fuera de al zona habitable de la estrella. El descubrimiento confirma por vez primera que existen planetas de talla terrestre orbitando otras estrellas, pues hasta ahora solo se habían detectado gigantes gaseosos y super-tierras.

La zona habitable es la franja de distancias desde una estrella dentro de la cual puede existir agua líquida en la superficie de un planeta. Aunque ya se conocen exoplanetas situados dentro de su zona habitable, el más pequeño era un 40% mayor que la Tierra, lo cual complica discernir su composición y comportamiento. En cambio, Kepler-186f recuerda mucho a nuestro punto azul, completa una órbita cada 130 días y queda justo dentro del extremo exterior de su zona habitable. Esto hace que reciba solo un tercio de la energía que nos proporciona el Sol: en la superficie de Kepler-186f, a mediodía su sol brilla de forma parecida a como lo hace el nuestro poco antes del ocaso.

Así que no echemos aún las campanas al vuelo ni empecemos a reservar billetes hacia allí: aunque un planeta se mueva dentro de la zona habitable, no significa que él mismo lo sea. Por ejemplo, las condiciones de temperatura en un planeta dependen mucho de la composición y densidad de su atmósfera. Tampoco sabemos, aún, su masa y composición. La consecuencia es que Kepler-186f debe verse, de momento, más como un primo de la Tierra que como un gemelo.

En cuanto a su estrella, el sistema Kepler-186 está a 490 años-luz de nosotros, en la constelación del Cisne. Comparándolas con el Sol (que es una enana amarilla de tipo G), las enanas M son mucho más pequeñas y oscuras. Como resultado de ello, sus zonas habitables son más reducidas y cercanas a la estrella. Pero por contra, al tratarse de estrellas frías, su vida se prolonga mucho más, ofreciendo a los planetas que se encuentren en sus zonas habitables (como le pasa a Kepler-186f) un montón de tiempo para llegar a desarrollar condiciones favorables para la vida, tal como la conocemos aquí.

La noticia de este hallazgo confirma que estamos en condiciones de encontrar en otras estrellas planetas similares al nuestro. El próximo paso será buscar verdaderos gemelos de la Tierra orbitando en la zona habitable de estrellas similares al Sol, y discernir su composición química. En este sentido está trabajando el telescopio Kepler, que controla continua y simultáneamente el brillo de más de 150.000 estrellas.

El recién llegado Kepler-186f se une a la lista de otros 20 exomundos que orbitan en la zona habitable de su estrella y que recopila el Planetary Habitability Laboratory en la Universidad de Puerto Rico en Arecibo. Hasta la fecha, Kepler ha confirmado la detección de 961 exoplanetas, para un total de 1696 mundos extraterrestres descubiertos.

¿Aún no sabes dónde ir de vacaciones? ¡Cómprate un telescopio!
 Xavier

Más info en :
http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2014/17apr_firstearth/
http://www.nasa.gov/mission_pages/kepler/main/index.html#.U1FYEqI07XQ
http://www.keckobservatory.org/recent/entry/first_potentially_habitable_earth_sized_planet_confirmed_by_keck_and_gemini

dissabte, 2 de novembre del 2013

¡Vaya Planckcha!

Si esperas nuevas imágenes del Fondo Cósmico de Microondas obtenidas con el satélite Planck, puedes esperar sentado/a.
Planck y su Cosmic Microwave Background

Porque esta exitosa misión espacial europea ha llegado a su fin. Jan Tauber, científico del proyecto, fue el encargado de enviar el último comando al satélite, a las 12:10:27 UT del 23 de octubre, marcando oficialmente el fin de las operaciones del telescopio espacial que ha pasado casi cuatro años y medio estudiando los restos de la radiación del Big Bang y la evolución de las estrellas y de las galaxias a lo largo de la historia del Universo.

Puesto en órbita en 2009, el satélite estaba diseñado para analizar los débiles restos de la radiación demitida durante el Big Bang: la radiación Cósmica de Microondas de Fondo (CMB en inglés). La imagen del CMB nos muestra el Universo tal y como era unos 380.000 años después del Big Bang, informándonos de las condiciones iniciales a partir de las cuales se formó el Universo que conocemos actualmente.

“El mapa de la señal CMB obtenido por Planck es el retrato más preciso de la infancia del Universo, pero nuestros cosmólogos continúan analizando la gran cantidad de datos recogidos por esta misión, con los que pronto se alcanzará un nivel de detalle incluso mayor”, explica Álvaro Giménez, Director de Ciencia y Exploración Robótica de la ESA.

Los Estados miembros de la ESA aportaron tecnologías clave para la misión, siendo la más espectacular el innovador sistema de refrigeración que permitía mantener los instrumentos de Planck a tan sólo una décima de grado por encima de la temperatura más baja que se puede alcanzar: -273,15°C. De este modo se evitaba que el calor emitido por el propio satélite enmascarase la señal obtenida desde el espacio. Gracias a esta nevera extrema, la misión pudo detectar fluctuaciones de temperatura en la señal CMB de tan sólo unas pocas millonésimas de grado, acabando con la idea de la homogeneidad térmica del Universo, uno de los problemas que se planteaba a la súbita inflación que se presume tras el Big Bang.

Pero estas temperaturas tan extremas no pueden mantenerse indefinidamente, y el Instrumento de Alta Frecuencia (HFI) agotó sus reservas de helio líquido en enero de 2012, tal como estaba previsto.

Sin embargo, su compinche el LFI (Instrumento de Baja Frecuencia) pudo seguir trabajando a una temperatura ligeramente superior, que se obtenía con los dos sistemas de refrigeración que seguían operativos, por lo que se siguieron realizando observaciones científicas hasta el pasado 3 de octubre. Una vez completadas sus últimas actividades, el equipo se apagó de forma manual el día 19 de este mismo mes.
 

“Planck continuó utilizando el LFI hasta la semana pasada, superando todas nuestras expectativas y proporcionándonos una gran cantidad de datos con los que seguiremos trabajando en el futuro”, dijo Tauber.


El primer mapa del sutil CMB obtenido por la Planck se presentó a principios de este año, una vez eliminadas las interferencias provocadas por nuestra propia galaxia y por otros objetos de primer plano. Este proceso de filtrado dio como resultado un nuevo catálogo de objetos en el que destacan múltiples cúmulos de galaxias desconocidos hasta la fecha.

Esta publicación también refinó los datos sobre las proporciones relativas de los distintos ingredientes que conforman el Universo, es decir, de la materia bariónica normal (la que constituye galaxias, estrellas, planetas, personas y políticos), de la materia oscura (que hasta ahora sólo se ha podido detectar de forma indirecta a través de sus efectos gravitatorios) y de la energía oscura (una fuerza misteriosa repulsiva que podría ser la responsable de acelerar la expansión del Universo).

Planck nos presenta una nueva forma de ver la materia que compone el Universo y su proceso evolutivo, pero todavía seguimos trabajando para comprender mejor cómo se expandió el Universo desde algo infinitesimalmente pequeño a las extraordinarias proporciones que presenta en la actualidad, una cuestión sobre la que esperamos publicar más detalles el año que viene”, concluye Tauber. 

Esperamos que nuevas misiones, como la prometedora GAIA (de la que informamos en nuestra revista del mes de noviembre), nos sigan proporcionando nueva información sobre nuestro Universo. O sea, sobre nosotros.


Xavier

Más info en la web de la ESA:


 

 

dilluns, 28 d’octubre del 2013

La galaxia del más allá

O que está más allá, vamos...


z8_GND_529 según la registró el telescopio espacial Hubble

Esta semana pasada ha aparecido la noticia del descubrimiento de la galaxia más lejana conocida; una galaxia que emitió la luz que ahora nos llega cuando el Universo apenas tenía 700 millones de años (ahora tiene unos 13.800 millones de años).

La observación se ha realizado con el espejo de 10 metros, segmentado en 36 piezas controladas individualmente, del telescopio Keck-1, del complejo astronómico situado en el volcán Mauna Kea de Hawai. La luz detectada presenta un desplazamiento al rojo (recordad: el efecto Doppler) de 7,51, lo que la convierte en la galaxia más lejana conocida. Hablamos propiamente de galaxia porque en la luz de z8_GND_529 (que nombre tan prosaico) se ha identificado la “huella dactilar” de las galaxias, la línea espectral de 21 cm del hidrógeno neutro, cosa que no ha ocurrido con otros candidatos a galaxia muy lejanos ya detectados gracias al telescopio espacial Hubble. Así, tenemos un candidato con nada menos que z=12 (desplazamiento al rojo de 12), que emitió su luz cuando el Universo contaba únicamente 400 millones de años desde el Big Bang.

De hecho, una de las misiones que se espera con más interés del recambio del Hubble, el telescopio espacial James Webb, es la de obervar cientos de galaxias que empezaron a emitir luz en plena Edad Oscura, una enigmática Era en la que se presume un Universo dominado por galaxias activas (en las que una fracción significativa de la radiación electromagnética emitida no se debe a los componentes normales de una galaxia, como estrellas, polvo y gas interestelar, sino a la caida desenfrenada de materia hacia un agujero negro supermasivo central) y estrellas de Población III (la aún hipotética primera generación de estrellas tras el Big Bang, formadas únicamente por hidrógeno y helio).

Seguiremos observando.

Xavier

dissabte, 26 d’octubre del 2013

Micromecenazgo para cazar asteroides peligrosos

Imagen de nuestro collar en la web de micromecenazgo
Los seguidores de este blog, y especialmente los lectores de nuestra revista L'Astrònoma de Guàrdia, saben de nuestro interés por las iniciativas sobre control y desvío de objetos potencialmente peligrosos. Pues bien, hace unos días hemos tenido la oportunidad de colaborar, ni que sea indirectamente, con una iniciativa privada que persigue la instalación de una pequeña pero efectiva red internacional de telescopios automatizados que controlen la presencia de estos objetos potencialmente peligrosos para la Tierra.

El geólogo canadiense Mike Mazur, que ha visitado Lleida con el fin de sondear la instalación de uno de sus telescopios en Àger (cerca del Centre d'Observació de l'Univers y otras instalaciones astronómicas), nos ha conocido a través de nuestras "joyas còsmikas" que venden en la tienda del COU. Ha sido tan amable de solicitar nuestra colaboración en el proyecto de micromecenazgo con que intenta dar un empujón a su iniciativa, que cuenta con la participación de otros especialistas internacionales (el astrónomo catalán Octavi Fors, el doctor Raúl Yanyachi de la Universidad Nacional de San Agustín del Perú, el experto canadiense en investigación astronómica James Van Leeuwen y el astrónomo Pere Gil del Observatori Astronòmic del Montsec).

De modo que, si queréis tener la satisfacción de invertir en ciencia (a partir de 1 euro), os dejamos varios enlaces donde podéis informaros. Si aportáis 40 euros, antes de Navidad recibiréis un collar astronómico fabricado por Còsmik, representando el Sistema Solar. ¡Ahí es ná!

Ahí van los links:
http://phastt.net/

http://www.indiegogo.com/projects/phastt-1

Xavier


dimecres, 11 de setembre del 2013

Eclipse en Marte



Realmente, el pequeño rover que tenemos desplazado a Marte hace honor a su nombre. El Curiosity movió el pasado agosto su cámara hacia los cielos rosados de Marte y captó, con absoluta nitidez, el paso de la luna marciana Fobos por delante del Sol.

Vaya, que tenemos la suerte de contemplar un eclipse extraterrestre. Dado que en Marte no se cumple la favorable coincidencia de tamaños aparentes entre el Sol y la Luna de que disfrutamos en la Tierra, allí los elcipses solares siempre son parciales, y el Planeta Rojo nunca sucumbe a las penumbras que constituyen el plato fuerte de los eclipses totales en la Tierra. Por contra, el reducido tamaño y la forma irregular de las lunas marcianas quedan perfectamente definidos cuando recortan su silueta contra el brillante disco solar.

Si eres una persona seducida por la belleza de este eclipse, y decides cumplir un viajecito a Marte para contemplarlo en directo, deberás estar muy atenta, porque el espectáculo es un poco más breve que en la Tierra: la secuecnia captada pro el Curiosity duró ¡6 segundos!

La brevedad del eclipse marciano se debe a la cercanía de Fobos respecto a la superficie de su planeta. El pequeño mundo irregular vuela a una media de apenas 6.000 kilómetros por encima del oxidado suelo marciano, por lo que es la luna más cercana a su planeta en todo el Sistema Solar. Eso hace que Fobos dé una vuelta completa a Marte en apenas 7,7 horas, lo cual significa que un observador que se pasase un día marciano completo (24,6 horas) mirando al cielo, vería salir y ponerse Fobos ¡tres veces! (si suponemos que no le afectase el brillo solar). ¡Qué luna tan plasta!


dissabte, 24 d’agost del 2013

NEPTUNO SE NOS OPONE



Hola, fanátic@s del cielo.

Si, como esperamos, sois acérrimos seguidores de nuestra revista, recordaréis que os anunciábamos la buena disposición planetaria con que nos obsequia el tramo final de agosto, con la favorable colocación del planeta más distante del Sistema Solar (¡perdónanos, Plutón!): Neptuno

En esta captura de Stellarium, vemos a Neptuno elevándose casi en perpendicular al sur. Sigma Aquarii es el puntito que está a la izquierda de Neptuno (captura realizada por el autor)

El lejano gigante azulado alcanzará la oposición (su máximo acercamiento anual a la Tierra) el 27 de agosto, a la 1:00 UT (sobre las 3 del reloj). Pero vaya, si consultas tu planisferio (recuerda que tenemos uno estupendo en nuestra tienda, con lista anual de situación de los planetas incluida) comprobarás que a partir de las 11 del reloj ya puedes intentar la caza, pues Acuario estará relativamente alejado del horizonte sur-sureste. A la 1:30 estará prácticamente en la perpendicular del sur.

Neptuno brillará discretamente a una magnitud de 7.8, suficiente para que pueda localizarse con prismáticos en un buen cielo oscuro. Pero ten en cuenta que, incluso con telescopios de gran talla, el elusivo planeta gaseoso aparece en forma de una diminuta bolita azulada: en oposición, Neptuno ocupa 2,3” de grado, talla que permitiría insertar 782 neptunitos en fila india para cubrir el diámetro aparente de la Luna llena.

Y su movimiento tampoco es vertiginoso. Solo en 2011 volvió a situarse en la posición que ocupaba cuando fue descubierto en 1846 por Johann Gottfried Galle gracias a los cálculos predictivos de Urbain LeVerrier a partir de las anomalías observadas en las órbitas de Urano, Júpiter y Saturno (todo un triunfo de la mecánica newtoniana). La posición calculada por LeVerrier distaba un grado de la observada por Galle desde el observatorio de Berlín. Ello nos indica la dificultad de cazar al lejano globo azul. De hecho, se ha comprobado que Galileo ya había observado a Neptuno en 1612 y en 1613, pero no llegó a identificarlo como planeta.

Pero este mes contamos con un aliado que nos ayudará a localizar nuestro objetivo. Se trata de la estrella de magnitud 4,8 Sigma Aquarii. Neptuno estará a unos 1,5 grados al oeste de esta relativamente brillante estrella doble. Así que, el 27 (o un par de días antes o después), sal a observar hacia medianoche y busca Acuario en el sur-sureste. Localiza Sigma de Acuario y, a su izquierda verás un punto azul. Si nos envías una foto para nuestra revista, ¡te dedicamos la portada!

¿Te gustan los retos? Neptuno tiene una luna grande... ¿lo pillas? Bueno, pues si tienes un telescopio de al menos 8 pulgadas y un cielo en buenas condiciones, intenta cazar a Tritón, que brilla (si se puede decir así) a magnitud 13,4 (unas 100 veces menos que Neptuno). Quizá no sea tan difícil: piensa que Tritón fue descubierta apenas 17 días después de su planeta... aunque William Lassell empleó un telescopio de 24 pulgadas (¡!).

De sus otras 13 lunas conocidas, no vale la pena decir nada si no es que dispones de tiempo en el telescopio Hubble.

Ánimo y entrenemos con Neptuno... ¡que el mes próximo vendrá Urano!

Seguiremos informando


Xavier




dilluns, 19 d’agost del 2013

TENIM UNA NOVA NOVA



Aunque el juego de palabras resulta perfecto en catalán, el título de la entrada también tiene su gracia en castellano (Tenemos una nova nueva).

Pero bueno, la cosa es que si tienes unos prismáticos decentes, un buen cielo oscuro, una noche despejada y ganas de pasear por el cielo estrellado, desde el 14 de agosto tienes un objeto nuevo que visitar (cosa no muy habitual): UNA NOVA. Fue descubierta por el astrónomo aficionado Koichi Itagaki en las inmediaciones de la constelación del Delfín, por lo que se la ha bautizado como Nova Delphini 2013.

Valorada con un brillo de magnitud 6 en las primeras horas de su aparición, actualmente ya refulge con una apreciable magnitud 4 – 4,5, lo que la hace asequible incluso con prismáticos. Para verla, acude a la constelación de Sagitta, la Flecha, que apunta hacia la localización de la recién llegada, no lejos de la brillante Altair, del Triángulo de Verano: ver gráfico.
 
En este punto, las cartas celestes marcan la existencia de una estrella ya conocida, pero de magnitud mucho menor (17), de manera que parece que el brillo de la estrella se haya multiplicado por 25.000 de forma repentina. ¿Y qué puede desencadenar un cataclismo estelar de tal magnitud? El espectro de Nova Delphini 2013 indica que se trata de una nova clásica, es decir, un sistema estelar binario interactivo, en el que una de las estrellas es una pequeña pero extremadamente densa enana blanca. Esta vampira cósmica capta hidrógeno de su compañera gigante, que cae sobre la superficie de la enana blanca, aglomerándose hasta que la presión y la temperatura crecen lo bastante como para desencadenar una reacción termonuclear de la intensidad de muchos miles de millones de bombas atómicas. El resultado es un repentino y espectacular incremento del brillo de la estrella y una proyección de restos en expansión, aunque ambas estrellas siguen existiendo. El fenómeno puede ser recurrente.
 
Modelo de una nova en formación. Una estrella enana blanca atrae materia procedente de su compañera gigante roja, formando un disco en rotación. El material cae hacia su superficie, incrmentando la presión y la temperatura hasta desencadenar al explosión. NASA/CXC/M. Weiss



Nadie está en condiciones de predecir la duración del evento, de forma que hay que apresurarse en cazar a la recién llegada, pues puede desvanecerse en cualquier momento.


¡Suerte!

Xavier

dissabte, 17 d’agost del 2013

Un apocalipsis rutinario





En cuanto los medios de comunicación se hagan eco de la noticia, no es aventurado imaginar que sienes y sienes de agoreros indocumentados empezarán a describir escenarios apocalípticos
basados en ella.

Porque, claro, hablar de la inversión de los polos del campo magnético solar escondiendo unos datos y resaltando otros, puede dar mucho juego en manos de gente sin escrúpulos.
Y sin embargo, se trata de un evento de lo más rutinario: el campo magnético del Sol se invierte regularmente, aproximadamente cada 11 años. El cambio tiene lugar durante el máximo de actividad de cada ciclo solar, cuando la dinamo interna del Sol se reorienta, con un progresivo debilitamiento del campo magnético solar y una posterior normalización, pero con signo opuesto.

Aunque se trate de un acontecimiento no catastrófico (¡tranquilizáos, pusilánimes!), la inversión tiene sus efectos. Según cuenta Todd Hoeksema, director del Wilcox Solar Observatory de la universidad de Stanford, el cambio repercute en todo el Sistema Solar. Y ello a través de la influencia de lo que los físicos solares llaman Lámina de Corriente (o algunos más puntillosos, Lámina de Corriente Heliosférica Difusa). Para abreviar, como suele ocurrir, se emplea el término anglosajón: Current Sheet.

La Current Sheet es una extensa superficie que sale proyectada desde el ecuador del Sol, donde el campo magnético solar, en lenta rotación, induce una corriente eléctrica. Esta corriente es pequeña, solo de una diez mil millonésima parte de amperio por metro cuadrado (0,0000000001 A/m2), pero suma mucho: el flujo recorre una zona de 10.000 kilómetros de espesor y miles de millones de kilómetros de anchura. En términos eléctricos, toda la Heliosfera está organizada bajo la influencia de esta enorme lámina.

Durante las inversiones del campo, la current sheet se hace muy ondulada y retorcida, así que, tal como la Tierra orbita al Sol, nos sumergimos y salimos alternativamente de la misma. Las transiciones de una situación a la otra pueden desencadenar tormentas magnéticas alrededor de nuestro planeta (con la consiguiente vorágine entre los tour-operadores que ofrecen excursiones a la caza de auroras boreales).

Y los rayos cósmicos también se ven afectados. Se trata de partículas de alta energía aceleradas a casi la velocidad de la luz por explosiones de supernova y otros violentos eventos en la galaxia. Los rayos cósmicos constituyen un peligro para los astronautas y las sondas espaciales, y algunos investigadores dicen que podrían afectar al clima terrestre. La current sheet actúa como barrera ante los rayos cósmicos, desviándolos cuando intentan penetrar en el Sistema Solar interno. Una lámina ondulada y arrugada, de alta energía, es un mejor escudo contra estas peligrosas partículas procedentes del espacio profundo. 

Tal como se aproxima la inversión, los datos recopilados en Wilcox muestran que los dos hemisferios del Sol están desincronizados, pues el polo norte solar ya ha cambiado de signo, mientras que el polo sur está aún en vías de ello. Sin embargo, pronto ambos hemisferios estarán invertidos, y empezará la segunda mitad del Máximo Solar. Un máximo que, huelga decirlo para quienes seguimos su actividad, está resultando muy decepcionante.

En fin, astrónomos solares, aprovechad el (pobre) máximo solar para hacer vuestras fotos, antes de que el mundo se acabe (o no)

Xavier

dimecres, 26 de setembre del 2012

¡Cometa a la vista!

¿Podremos, al fin, llevar a nuestras ansiosas órbitas (oculares) un cometa decente? Pues parece que está de camino… ¡y la cosa promete!

Bautizado C/2012 S1 (ISON), nuestro protagonista actualmente está algo más allá de la órbita joviana, pero se espera que arribe a la influencia solar a finales de 2013. Si, en el trayecto, consigue permanecer más o menos intacto, en esa época podría resultar tan brillante ¡como la Luna llena!

El cometa fue descubierto por un equipo de astrónomos rusos del International Scientific Optical Network (ISON). Con una magnitud de apenas +18, actualmente el cometa queda fuera de la capacidad de caza de los telescopios de aficionado. Pero ya se han calculado sus características orbitales, y muestran que el cometa se acercará emocionantemente cerca del Sol (apenas 2 millones de km) el 28 de noviembre de 2013. Desde mediados de ese mes hasta enero de 2014, la luminosidad del cometa alcanzará magnitudes negativas, quizá valores de -11 a -16, lo cual haría de él (¡albricias!) un cometa ¡visible de día!

Debido a que desconocemos su composición exacta, el comportamiento de cada cometa es impredecible. De modo que nadie sabe con certeza, de antemano, lo brillante que pueda resultar un cometa, o si sobrevivirá a su acercamiento al Sol. Sin embargo, son noticias prometedoras. Y este cometa, al contrario que muchos de los más recientes, será visible para nosotros aquí, en el hemisferio norte.

Pero que no se entristezcan en el sur: los observadores australes tendrán su propia oportunidad cometaria incluso más pronto que nosotros. El cometa Pan-STARRS se espera que resulte visible, ya sin ayudas ópticas, en marzo, y llegará a los 45 millones de km del Sol el 9 de ese mes (por supuesto, del año 2013).

De manera que ten a punto tus prismáticos, telescopios y cámaras, que el año próximo puede ser un buen año cometario, quizá el mejor desde 1996, cuando los ya famosos cometas Hyakutake y Hale-Bopp adornaron nuestros cielos… (¡crucemos los dedos!)

dissabte, 11 d’agost del 2012

Espectáculo gratuito (solo para insomnes y madrugadores irredentos)


¿Has oido hablar de las Perseidas? ¿O de las Lágrimas de San Lorenzo? ¿O bien de los trazos luminosos que dejan tras de sí los restos del cometa Swift-Tuttle al abrasarse cuando cruzan la atmósfera terrestre?

Bueno, pues todo es lo mismo. Y durante las noches del 11 al 13 de agosto, puedes disfrutar de este espectáculo cósmico... ¡gratis! Solo hay que seguir unas sencillas indicaciones.

  • Busca un sitio indicado para observar. Evidentemente, puedes intentar la observación allí donde estés, pero las luces de las ciudades generan un halo luminoso que encubre muchos de los meteoros más débiles, empobreciendo el espectáculo perseido.

  • Tiéndete en el suelo (una manta gruesa o una hamaca serán bien recibidas), acostumbra la vista a la oscuridad y mira hacia Perseo, origen aparente de los trazos luminosos. Usa la fácilmente reconocible constelación de Orión como referencia (incluimos mapa gentileza de la NASA)

  • Aunque el fenómeno se prolonga toda la noche, el espectáculo mejora hacia la madrugada, cuando el punto de origen de los trazos está más alto en el cielo, afectándole menos la polución atmosférica y lumínica.

  • Además, de madrugada puedes aprovechar la decorativa presencia de un fino “corte de melón” lunar y de los brillantes planetas Venus y Júpiter para montar una observación astronómica la mar de aparente.

  • No olvides incluir algo de ropa de abrigo en tu excursión, que el relente mañanero es muy traicionero, incluso en agosto.

¿Vale la pena el madrugón? (o la ausencia de sueño). Bueno, en palabras de Bill Cooke, de la Meteoroid Environment Office de la NASA, "We expect to see meteor rates as high as a hundred per hour. The Perseids always put on a good show" (o sea, que se esperan lluvias de meteoroides de hasta ciento por hora, y que el desconsolado San Lorenzo suele ofrecer un buen show con su ardiente llanto. Efectivamente, mis traducciones suelen ser bastante creativas).

Ánimo, y ¡todo el mundo al suelo! (pero boca arriba, y mirando a Perseo)

Xavier

diumenge, 22 de juliol del 2012

El extraño caso de las naves ralentizadas


Ni Caras de Bélmez, ni Figuras de Nazca, ni otros presuntos enigmas televisivos (y muy lucrativos) pueden competir con el misterio que ha estado martirizando a científicos, ingenieros y seguidores en general de noticias espaciales desde los años 80: la inexplicable desaceleración que sufren las naves gemelas Pioneer y que se conoce como la Anomalía Pioneer.

Lanzadas respectivamente en 1972 y 1973, las Pioneer 10 y 11 siguen hoy en día volando alejándose del Sol. A principios de los 80, los científicos del proyecto identificaron una desaceleración de ambas naves, como si una fuerza las empujara hacia el Sol en el momento de acercarse a Saturno. En ese momento se menospreció las circunstancia, achacando el diminuto desfase a errores en la señal recibida o a la existencia de cantidades residuales de combustible en las canalizaciones del mismo. Pero en 1998, con las naves a 13.000 millones de km del Sol, un equipo de científicos liderado por John Anderson del JPL confirmó que se estaba produciendo una frenada de 760 centímetros por dia al cuadrado (0,9 nanómetros por segundo en cada segundo). Fue este equipo el que levantó las expectativas sobre la posibilidad de que el efecto se debiera a algún nuevo tipo de Física que contradijera la Teoría General de la Relatividad de Einstein. 

Desde entonces, se han escrito multitud de artículos que intentaban resolver el enigma de la Anomalía Pioneer basándose en sofisticados y exóticos efectos físicos, o en los conceptos más de moda en cada época (micro-agujeros negros, materia oscura, energía oscura). Finalmente, parece que la cosa resulta ser bastante más baladí.

Efectivamente, un laborioso científico del Jet Propulsion Laboratory (Slava Turyshev) ha estado recopilando desde 2004 datos relacionados con la misión Pioneer. El paciente Slava ha recorrido almacenes, archivos y depósitos. Ha rescatado páginas, cintas y tarjetas perforadas y, con todo ese material agrupado, ha convertido los datos a formato digital hasta ocupar 43 Gb de memoria (una cantidad exorbitante teniendo en cuenta que ahí no hay gráficos ni fotos ni nada por el estilo, solo números puros y duros de los años 70 y 80). Una tarea titánica que ha permitido a Turyshev publicar dos artículos canónicos que, según la autorizada opinión de la Planetary Society, resuelven satisfactoriamente el enigma. La Physical Review Letters se ha apresurado a publicar los estudios de Turyshev, y el JPL ha publicado, por fin, una nota de prensa aclaratoria.

Total, la cosa es que las responsables del frenazo cósmico de las Pioneer son... las propias Pioneer. Resulta que el calor generado por los circuitos y por el generador termoeléctrico empuja a las naves hacia atrás. La explicación que ofrece Slava es sencilla y muy gráfica: 

El efecto es algo así como cuando conduces tu coche y los fotones emitidos por los faros te empujan hacia atrás. Es muy sutil.” 

Con los datos recopilados, Turyshev pudo calcular la energía generada por los subsistemas eléctricos y por la desintegración del plutonio en las fuentes energéticas de las Pioneer, resultando que casaban a la perfección con la desaceleración observada. O sea, que finalmente ha prevalecido la Física estándar: aunque hubiese sido bonito descubrir algún efecto exótico, al menos se ha resuleto un misterio.

Y, como acostumbra a ocurrir tras ser discutido, Don Albert sigue descansando tranquilo... 

Más info en
http://www.jpl.nasa.gov/news/news.cfm?release=2012-209&rn=news.xml&rst=3438
http://arxiv.org/abs/gr-qc/0308017 

 Xavier

dissabte, 14 de juliol del 2012

Aumenta del harén de Plutón


A despecho de haber sido cualificado (y clasificado como) planeta enano, Plutón sigue en el candelabro. Este mes, un equipo de astrónomos ha descubierto, con la decisiva ayuda del inevitable telescopio espacial Hubble, la quinta luna que acompaña al lejano planetoide.

Aparentemente, el nuevo satélite plutoniano es una irregular roca de 9,5 por 24 km que circunvala a Plutón en una órbita de 93.000 km de diámetro, y que ha recibido el evocador nombre de S/2012 (134340) 1. Fue descubierta en nueve juegos diferentes de imágenes tomadas con la cámara 3 de amplio campo (Wide Field Camera 3) del Hubble, durante los días 26, 27 y 29 de junio y 7 y 9 de julio.

Según comentó Mark Showalter, jefe del equipo del SETI Institute en Mountain View, California, las órbitas de las lunas plutonianas están prácticamente anidadas, como si fuesen muñecas rusas.

Y el enigma reside en cómo un planeta tan diminuto puede disponer de un conjunto de satélites tan complejo. La propuesta más popular es que las lunas de Plutón serían los restos de un choque planetario entre nuestro lejano vecino y otro objeto de gran tamaño del Cinturón de Kuiper, hace miles de millones de años (el propio Plutón se considera un objeto del Cinturón de Kuiper).

El proyecto de cartografía plutoide resulta especialmente interesante para la NASA, pues recordemos que la agencia espacial norteamericana tiene una sonda automatizada de camino a Plutón (la New Horizons), y que resultaría muy inconveniente que la nave topase en 2015 con un cuerpo solido que no se esperaba encontrar en su trayectoria.

Bueno, es que para una nave que se mueve a 48.000 km por hora, cualquier pequeño resto sólido puede resultar fatal. Así que la búsqueda y cartografiado de todo objeto presente en el sistema plutoniano se ha convertido en una prioridad para la NASA, a fin de trazar la trayectoria más segura para el acercamiento de la New Horizons a Plutón (¡ gracias, Hubble ¡)

Además de la nueva luna, actualmente el sistema plutoniano incluye a Caronte (la gran luna que forma con Plutón un sistema planetario doble, descubierta en 1978), Hydra y Nix, descubiertas en 2006 con el HST, y P4, no identificada hasta 2011 a partir de datos recogidos con el Hubble (la nueva luna ya se conoce popularmente como P5).

Si sientes simpatía por los degradados de su rango y otros perdedores, puedes hallar mucha más información sobre Plutón y la misión New Horizons en este link.

Xavier