BENVINGUTS!

En aquesta nova iniciativa de Còsmik, mantindrem un fil de comunicació continuada amb els nostres clients.

El blog s'actualitzarà com a mínim d'un cop per setmana, i si hi ha alguna efemèride important, amb més freqüència.
Usarem tant el català com el castellà en les nostres entrades.

Suggeriments, comentaris, dubtes a: lastronomadeguardia@gmail.com

dissabte, 23 de juliol de 2011

¡Qué vasto es Vesta!

Perdonad, pero he sido incapaz de resistirme al juego de palabras. 

Y es que finalmente vamos a conseguir imágenes de primera mano del segundo mayor y más brillante de los asteroides del Cinturón de Idems: la nave robotizada Dawn se ha convertido en la primera nave espacial que se acerca a Vesta. Las imágenes muestran un mundo antiguo, de aspecto lunar, cubierto de cráteres y otros accidentes geográficos. Es m uy interesante estudiar Vesta, pues podría tratarse de un protoplaneta superviviente de los tiempos de formación del Sistema Solar. 

Tras un año estudiando Vesta, está previsto que la Dawn abandone su órbita y, en 2015, se aproxime al único objeto aún mayor del cinturón de asteroides: Ceres.

La imagen es un montaje tridimensional del asteroide. Para verlo en 3D necesitaréis las consabidas gafas de dos colores. En caso de querer profundizar en el tema de la obtención y visualización de imágenes anaglíficas (¡toma nombre técnico!), os recomiendo la asistencia al taller que Còsmik ofrecerá en Barcelona el día 24 de agosto, en la nueva biblioteca municipal de la calle Urgell.

Xavier

Vacaciones en Neptuno

Si en la anterior entrada comentamos el año neptuniano, hoy comentaremos su día y sus estaciones.

Neptuno gira sobre su eje en unas 16 horas, de manera que estas cuatro imágenes (registradas con el telescopio Hubble a finales del mes pasado), espaciadas 4 horas entre si, cubren un día neptuniano completo. Como se usaron filtros para luz visible y para el infrarrojo cercano, se observan los blancos cristales de metano helado de las capas altas recortándose contra el habitual fondo azul de las copas de las nubes de la pesada atmósfera del planeta.

El eje de rotación de Neptuno está inclinado unos 29 grados, una cifra muy similar a los 23,5 grados de inclinación del eje terrestre. Eso nos lleva a deducir que Neptuno goza de periodos estacionales como la Tierra. Las observaciones con el Hubble han mostrado que la actividad nubosa se desplaza hacia el hemisferio norte tal como esa zona del planeta se sumerge en el invierno neptuniano, mientras su hemisferio sur inicia el verano. Son observaciones muy interesantes, pues el ciclo estacional en Neptuno solo ha cumplido un ciclo desde su descubrimiento en el siglo XIX.

En principio, podría parecer tentador establecerse, al menos temporalmente, en un sitio donde el veranito dura la friolera de 41,25 años, pero claro, ¿qué mortal es capaz de soportar 41 años ininterrumpidos de imágenes refrescantes, fútbol de verano y Georgie Dann? Siempre me he preguntado por qué la ONU no toma medidas ante la brutalidad de estos sistemas de tortura psicológica de aplicación masiva.

Xavier

diumenge, 17 de juliol de 2011

¡Feliz cumpleaños, Neptuno!

Si sois fervientes seguidores de las efemérides astronómicas, ya os habréis enterado que esta semana el planeta Neptuno ha celebrado su cumpleaños. Efectivamente, el lejano gigante de gas ha completado finalmente su primera órbita en torno al Sol desde que fue descubierto en 1846. O sea, una efeméride que ni los más optimistas pueden esperar volver a vivir!.

Sin embargo, la premura de tiempo que espolea continuamente a diarios y televisiones (y la indiferencia que muchos muestran respecto a los temas científicos) hizo que no fuésemos adecuadamente informados.

Porque, ¿cual es realmente la fecha del descubrimiento de Neptuno? Suele tomarse el 23 de septiembre de 1846, cuando el astrónomo alemán Johann Galle identificó al esquivo planeta usando cartas estelares de su colega y compatriota (y tocayo) Johann Encke. En sus registros, Galle y Encke dicen haber descubierto el planeta el 23 de septiembre a las 12:00:15 “Berlín M.T.”, es decir, más allá de la medianoche... y hora de Berlín. Según un colega bloguero norteamericano, si tenemos en cuenta la longitud de la capital germana respecto a la longitud 0º de la Tierra, eso nos llevaría hasta el 23 de septiembre a las 23:06:40. Por otra parte, aunque Galle precisa la hora hasta una fracción de segundo, astrónomos actuales como John Westfall creen que la precisión del instrumental de la época era menor, y prefieren como fecha del descubrimiento las 00:15 GMT del 24 de septiembre de 1846 (al menos, coinciden en el año!).

Vale, puede que, dada la duración del año neptuniano, el día exacto de su descubrimiento sea cuestión algo baladí, ¿pero cuánto dura exactamente un año neptuniano? No es una pregunta tan sencilla como aparenta, pues hay varias maneras de medir un año y, encima, el año de Neptuno no es constante: la gravedad de Urano le afecta decisivamente, acelerándolo y variando su periodo alrededor del Sol. Puede que el efecto sea pequeño, pero es mesurable en tal medida que, de hecho, fue el efecto de Neptuno sobre la órbita de Urano lo que puso a los matemáticos Urbain Le Verrier y John Couch Adams sobre la pista de la existencia del octavo planeta. De modo que el periodo que invierte Neptuno en rodear al Sol cambia con el tiempo.

Pero, afortunadamente, los astrónomos son gente con inventiva, así que en lugar de intentar establecer el periodo orbital exacto de Neptuno y añadirlo a su fecha de descubrimiento, lo que hicieron fue preguntarse cuándo retornaría planeta a la posición que ocupaba en el cielo cuando fue descubierto, llamando a ese margen un año neptuniano. La idea parece sencilla, aunque no es tan fácil de llevar a cabo debido a las desviaciones que sufre la posición de Neptuno al ser observado desde la Tierra: recordemos que el planeta de gas gira en torno al Sol y no a la Tierra. Y eso tampoco es exacto, pues realmente gira alrededor del baricentro, del centro de masas, del Sistema Solar entero. Podríamos pensar que ese punto cae en el centro del Sol, pero Júpiter es tan grande que “tira” ligeramente de nuestra estrella, cosa que desplaza levemente el centro de masas del sistema.

Total, que la cosa se queda con unas cuantas simplificaciones, tomando el centro del Sol como eje de giro y las coordenadas celestes que ocupaba Neptuno el día de su descubrimiento. Si se busca cuándo volvió a ocupar esas coordenadas en nuestro cielo, obtenemos el día 12 de julio a las 18:38 GMT.

Feliz cumpleaños, Neptuno... y a por tu segundo añito!


Xavier

dimarts, 12 de juliol de 2011

La voz de Cronos

Con toda probabilidad, la semana pasada supísteis de la existencia de una tormenta titánica en la pesada atmósfera de Saturno (la espectacular foto salió hasta en los diarios de distribución gratuita). Ahora y aquí os podría cebar con multitud de datos, pero seguramente quedaríais como oca para foie-gras: hartos. Y nosotros somos de la opinión que los datos científicos han de suministrarse como las buenas comidas: lentamente y degustándolos.

Si lo que queréis es saber muchas cosas de la tormenta y del propio planeta, nada mejor que dirigirse a la página web de nuestro explorador crónida: la sonda robotizada Cassini (recordad: Cronos, griego = Saturno, romano)

Porque, como decía, esa no es la misión de este modesto blog, cuya vocación es intentar entretener y despertar curiosidades. Por eso lo que os propongo es centrarnos en una cosa que no venía en los diarios (ni siquiera en los de pago): la voz de Cronos.

Efectivamente, amigos. Una de las numerosas capacidades de Cassini es la de captar ruido eléctrico. Y si las tormentas terrestres pueden desarrollar un espectacular aparato eléctrico, las de Saturno no iban a ser menos: más bien son más. Del mismo modo en que las tormentas terrestres generan electricidad estática que afecta las emisiones de radio en AM, las tormentas crónidas crean un fenómeno que se conoce como Saturn electrostatic discharges o "descargas electrostáticas saturnianas" (definitivamente, prefiero el término crónida antes que saturniano). A diferencia de las numerosas tormentas terrestres o jovianas (de Júpiter, Jovis en latín), en Saturno la energía se va acumulando en la atmósfera durante décadas, liberándose de golpe en una tormenta global, como está ocurriendo actualmente. Es de tal envergadura que la franja que forma puede discernirse con un telescopio mediano (y un buen cielo negro, no hace falta insistir en ello).

El fenomenal ruido eléctrico generado es lo que han captado los sensores radioeléctricos de nuestra Cassini. De este modo, el fichero de audio os permitirá escuchar la voz de Cronos: el sonido de una tormenta extraterrestre.

Xavier

diumenge, 10 de juliol de 2011

Radiotelescopio casero

En esta era digital que nos toca vivir, ¿sois los afortunados poseedores de un televisor analógico? ¡Pues guardadlo como oro en paño! (o sacad una pasta subastándolo en ebay).

Porque ese aparente trasto que, al desaparecer las emisoras analógicas, ha quedado sin aparente función, es la vía más sencilla para acercarnos a uno de los momentos culminantes del Universo: el Big Bang

Efectivamente, la praxis se limita a conectar el televisor a la antena y ponerlo en marcha, sintonizando una de las frecuencias de VHF o UHF. La nieve que aparece en pantalla, y que antaño detectábamos en los huecos entre canales de televisión, con su zumbido característico, está generada en parte por el apagado eco de la explosión fundacional de nuestro Universo. El último aliento de aquel fulgor primigenio adopta hoy la forma de una emisión de microondas que llena por completo el Universo, captándose cualquiera que sea la dirección con que se oriente el radiotelescopio.  En nuestro equipo casero, alrededor del 1% de la nieve entre canales se debe al Big Bang.

A veces pongo mi televisor de tubo catódico en sintonía analógica y escucho: es el sonido del hálito final del nacimiento del Universo. Puede que os parezca un poco monótono, pero vista la programación digital con que se nos castiga, el fondo cósmico de microondas resulta bastante poético.

Xavier

dimecres, 6 de juliol de 2011

¿Qué pasa en Betelgeuse?

Supongo que muchos sabéis reconocer al gigante Orión en el cielo nocturno invernal (si no es así, os aconsejo os apuntéis a los talleres de astronomía de Còsmik). De entre las estrellas que forman esa famosa constelación, una de las más conocida es Betelgeuse, debidoa su bastante evidente tono rojizo.

Efectivamente, Betelgeuse es una estrella supergigante roja, cerca de un millar de veces mayor que el Sol, y que brilla cien mil veces más. De ocupar el sitio de nuestra discreta estrella, alcanzaría hasta la órbita de Júpiter. Las estrellas tienen un ciclo vital, y Betelgeuse está llegando al final del suyo, de modo que en cualquier momento puede desencadenarse la fase de supernova (las estrellas de gran talla no pueden sustraerse a dar espectáculo, y nada mejor que un final de escena memorable).

Cuando Betelgeuse estalle en forma de supernova, su brillo será visible en la Tierra a plena luz del día, un fenómeno cuya magnitud no se recuerda desde tiempos de Kepler. Ello se debe a que Betelgeuse es la supergigante roja más cercana nosotros, lo que la convierte en un objeto digno de estudio. Con las actuales técnicas de interferometría, podemos ver algo más que un punto de luz en esa estrella. Los técnicos que trabajan en la cámara infrarroja VISIR instalada en el VLT (Very Large Telescope del ESO, el observatorio europeo austral), han logrado formar la inquietante imagen del inicio, donde se desvela que Betelgeuse está ya perdiendo masa en cantidades enormes. El pequeño círculo rojo central representa la superficie visible de la estrella, el círculo negro es la zona enmascarada para evitar que su brillo “mate” la débil luminosidad del envoltorio gaseoso, constituido por la materia expulsada desde la estrella.

“La pérdida de masa que tiene lugar en las supergigantes rojas es el más importante contribuyente al enriquecimiento del medio interestelar con polvo y moléculas. El mecanismo físico de esta pérdida de masa, sin embargo, está relativamente mal comprendido” comentan P. Kervella, et al. “El objetivo de nuestro programa es comprender el modo en que el material expulsado por Betelgeuse es transportado desde su superficie hacia el medio interestelar, y cómo evoluciona químicamente en este proceso.”

En fin, que las fases por las que pasa una estrella durante su vida no parece que sean tan rígidas como nos planteamos ahora, sino que las etapas intermedias pueden ser prolongadas y caóticas, como ocurre con la desintegración parcial de Betelgeuse antes de su estallido final.

¿Para cuando noticias catastrofistas con la "cercana" supernova de Betelgeuse como protagonista? Seguro que no tardarán mucho... ¿verdad, Iker?

Pero bueno, lamentablemente ya estamos acostumbrados.

Xavier

Más info en la nota de prensa del ESO